Honda NSX: la historia de un superdeportivo legendario

Honda NSX: el superdeportivo japonés que desafió a Ferrari

El Honda NSX es uno de los coches más emblemáticos de la historia del automovilismo. Fue el primer superdeportivo japonés que compitió con los mejores modelos europeos, como el Ferrari 348 o el Porsche 911. Su diseño, su tecnología y su rendimiento lo convirtieron en una leyenda que aún hoy sigue vigente.

Orígenes del NSX

El proyecto del NSX nació en 1984, cuando Honda presentó en el Salón de Turín el prototipo HP-X (Honda Pininfarina eXperimental), fruto de la colaboración con el famoso carrocero italiano. Se trataba de un deportivo de motor central trasero y tracción trasera, con un propulsor V6 de 3.0 litros.

Honda se propuso crear un coche que superara o igualara el rendimiento de los Ferrari de la época, pero ofreciendo mayor fiabilidad y menor precio. Para ello, contó con la ayuda del legendario piloto de Fórmula 1 Ayrton Senna, que participó en el desarrollo y la puesta a punto del NSX.

El NSX se presentó oficialmente en 1989, en el Salón de Chicago, y se empezó a comercializar en 1990. En algunos mercados, como el estadounidense, se vendió bajo la marca Acura, filial de lujo de Honda. El nombre NSX significaba New Sportscar eXperimental, aunque también se le atribuyó el significado de New Sportscar Unknown World.

Características del NSX

El NSX fue el primer coche de producción en utilizar una carrocería y un chasis de aluminio, lo que le permitía reducir el peso y mejorar la rigidez. Su diseño estaba inspirado en el cockpit de un caza F-16, con una línea aerodinámica y unos faros escamoteables.

El motor era un V6 de 3.0 litros, con una potencia de 274 CV y un par máximo de 285 Nm. Contaba con el sistema VTEC (Variable Valve Timing and Lift Electronic Control) de Honda, que optimizaba el rendimiento y el consumo en función de las revoluciones. El NSX podía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 270 km/h.

El NSX se ofrecía con una caja de cambios manual de cinco velocidades o una automática de cuatro, con levas en el volante. Su suspensión era independiente en las cuatro ruedas, con amortiguadores regulables electrónicamente. Su frenada estaba asegurada por unos discos ventilados con ABS.

El interior del NSX era lujoso y confortable, con unos asientos deportivos de cuero, un climatizador automático, un equipo de sonido Bose y un control de crucero. El espacio era limitado, tanto en el habitáculo como en el maletero, pero suficiente para dos personas y su equipaje.

Evolución del NSX

El NSX tuvo varias actualizaciones a lo largo de su vida comercial, que se prolongó hasta 2005. En 1995, se lanzó una versión descapotable, llamada NSX-T, con un techo targa extraíble. En 1997, se aumentó la cilindrada del motor a 3.2 litros, elevando la potencia a 294 CV y el par a 304 Nm. También se modificó la caja de cambios manual, que pasó a tener seis velocidades.

En 2002, se realizó un restyling que eliminó los faros escamoteables y los sustituyó por unos fijos de tipo LED. También se cambiaron los paragolpes, las llantas y los retrovisores. El NSX se mantuvo en producción hasta 2005, cuando se dejó de fabricar debido a las bajas ventas y a las normativas de emisiones.

En total, se vendieron unas 18.000 unidades del NSX en todo el mundo, de las cuales unas 9.000 fueron en Estados Unidos. El NSX se convirtió en un coche de culto, admirado por su belleza, su tecnología y su comportamiento. Fue elogiado por la prensa especializada y por personalidades como Gordon Murray, el diseñador del McLaren F1, que se inspiró en el NSX para crear su obra maestra.

Segunda generación del NSX

Tras una década de ausencia, el NSX volvió al mercado en 2016, con una segunda generación totalmente renovada. El nuevo NSX era un híbrido, que combinaba un motor V6 biturbo de 3.5 litros con tres motores eléctricos, dos en el eje delantero y uno en el trasero. El conjunto ofrecía una potencia de 581 CV y un par de 646 Nm.

El NSX de segunda generación tenía una carrocería de fibra de carbono y aluminio, con un diseño más angular y agresivo que el original. Su transmisión era automática de nueve velocidades, con tracción integral. Su aceleración de 0 a 100 km/h se reducía a 3,0 segundos y su velocidad máxima se elevaba a 307 km/h.

El NSX de segunda generación incorporaba numerosos sistemas de asistencia a la conducción, como el control de estabilidad, el control de tracción, el control de crucero adaptativo, el aviso de cambio de carril o el frenado automático de emergencia. También contaba con cuatro modos de conducción: Quiet, Sport, Sport+ y Track, que modificaban el comportamiento del coche según las preferencias del conductor.

El NSX de segunda generación se fabricó hasta 2022, cuando se anunció el fin de su producción. Se vendieron unas 3.000 unidades en todo el mundo, de las cuales unas 2.000 fueron en Estados Unidos. El NSX de segunda generación no logró el mismo éxito que el primero, pero demostró que Honda seguía siendo capaz de crear un superdeportivo innovador y espectacular.

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