El frío, el enemigo de los autobuses eléctricos

Los problemas de los autobuses eléctricos en el frío

Los autobuses eléctricos son una alternativa ecológica y eficiente al transporte público tradicional, pero también tienen sus inconvenientes. Uno de ellos es su vulnerabilidad al frío, que puede afectar a su rendimiento y autonomía. En este artículo, veremos algunos casos de ciudades que han sufrido las consecuencias de tener una flota de autobuses eléctricos que no funcionan bien en bajas temperaturas.

Katowice: un autobus eléctrico se queda sin batería

El pasado 10 de enero de 2024, un autobús eléctrico de la línea 297 de Katowice, en Polonia, tuvo que ser remolcado por un vehículo con motor de combustión, después de que se le agotara la batería antes de terminar su ruta. Según explicó la portavoz del operador de transporte, Malwina Kaczor, la causa fue la temperatura bajo cero, que aumenta el consumo de energía del vehículo. El autobús en cuestión era un Solaris Urbino 18, equipado con una batería de 120 kWh, que en condiciones normales debería permitirle recorrer hasta 70 km con una sola carga. Sin embargo, el frío redujo drásticamente su autonomía.

Este no es el primer caso de un autobús eléctrico que se queda tirado en Katowice. En diciembre de 2023, otro vehículo de la misma marca y modelo sufrió el mismo problema, y tuvo que ser asistido por otro autobús. Estos incidentes han generado críticas por parte de los usuarios y de la oposición política, que cuestionan la viabilidad de los autobuses eléctricos en climas fríos.

Oslo: una flota de autobuses eléctricos paralizada por el frío

Katowice no es la única ciudad que ha tenido problemas con los autobuses eléctricos en el frío. En Noruega, la capital Oslo también ha vivido una situación similar, que ha afectado a su nueva flota de autobuses eléctricos. Según informaron varios medios de comunicación, más de 300 autobuses eléctricos dejaron de funcionar debido a las bajas temperaturas, que llegaron a alcanzar los -14 ºC. Esto provocó retrasos y cancelaciones en el servicio de transporte público, que afectaron a miles de pasajeros.

Algunos usuarios y medios de comunicación calificaron el hecho de “fracaso verde”, y cuestionaron la decisión del gobierno de apostar por los vehículos eléctricos como solución al cambio climático. Sin embargo, las autoridades negaron que todos los autobuses eléctricos se hubieran averiado, y explicaron que el problema se debió a una mala planificación del proceso de carga y a una infraestructura insuficiente. Según afirmaron, el problema se solucionó con la instalación de más puntos de carga y la optimización de los horarios de los autobuses.

¿Por qué los autobuses eléctricos sufren con el frío?

Los autobuses eléctricos, al igual que otros vehículos eléctricos, dependen de las baterías para funcionar. Estas baterías son sensibles a la temperatura, y su rendimiento se ve afectado por el frío y el calor. Cuando la temperatura es muy baja, las reacciones químicas que se producen en las baterías se ralentizan, lo que reduce su capacidad y su potencia. Además, el frío también aumenta la demanda de energía del vehículo, ya que se necesita más potencia para mover el motor y para activar los sistemas de calefacción y desempañado.

Según Anna Stefanopoulou, profesora de ingeniería mecánica en la Universidad de Michigan, un vehículo eléctrico aparcado a -12 ºC puede perder hasta el 30-40% de su autonomía, antes de empezar a circular. Además, el consumo de energía puede aumentar hasta un 50% en condiciones de frío extremo. Esto significa que los autobuses eléctricos pueden tener dificultades para completar sus rutas, y que necesitan recargarse con más frecuencia.

¿Qué soluciones existen para mejorar el funcionamiento de los autobuses eléctricos en el frío?

A pesar de los problemas que plantea el frío, los autobuses eléctricos siguen siendo una opción viable y beneficiosa para el transporte público, siempre que se adopten algunas medidas para mejorar su funcionamiento. Algunas de estas medidas son:

  • Usar baterías de mayor capacidad y potencia, que puedan soportar mejor las bajas temperaturas y ofrecer una mayor autonomía.

  • Instalar sistemas de gestión térmica en las baterías, que las mantengan a una temperatura óptima y eviten su degradación.

  • Aumentar el número y la disponibilidad de los puntos de carga, para que los autobuses puedan recargarse con más facilidad y rapidez.

  • Planificar las rutas y los horarios de los autobuses de forma óptima, teniendo en cuenta las condiciones climáticas y la demanda de los usuarios.

  • Incorporar fuentes de energía alternativas o complementarias, como paneles solares, pilas de combustible o generadores, que puedan aportar energía adicional en caso de necesidad.

Con estas soluciones, los autobuses eléctricos podrían funcionar de forma eficiente y fiable en cualquier clima, y contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la contaminación acústica en las ciudades.

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