Lo intolerable convertido en rutina: SATSE denuncia pacientes en huecos de ascensores y aulas por el colapso de las Urgencias en Gran Canaria
Lo intolerable convertido en rutina: SATSE denuncia pacientes en huecos de ascensores y aulas por el colapso de las Urgencias en Gran Canaria
Las Palmas de Gran Canaria, 25 de febrero de 2026 — La sanidad pública grancanaria vuelve a estar en el punto de mira. El Sindicato de Enfermería (SATSE) en Canarias ha lanzado una dura advertencia sobre la situación de «colapso estructural» que asfixia a los servicios de Urgencias de los principales recintos hospitalarios de la isla: el Hospital Universitario Insular y el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.
Lejos de tratarse de picos estacionales motivados por virus respiratorios, la organización sindical denuncia que la saturación asistencial se ha enquistado por completo, obligando a reubicar a los enfermos en espacios que atentan contra su dignidad.
Juan Trenzado, secretario provincial de SATSE en Las Palmas, ha sido tajante al describir la realidad que los profesionales viven a diario en los centros: «Cada día vemos lo intolerable convertido en rutina. Lo que durante años se ha intentado justificar como situaciones puntuales responde en realidad a un problema estructural y cronificado».
Condiciones «inhumanas»: pasillos, aulas y ascensores
El relato del sindicato dibuja un panorama desolador. SATSE denuncia «condiciones inhumanas» en las que personas mayores, pacientes graves, vulnerables y grandes dependientes deben aguardar durante horas —e incluso días— en camillas aparcadas en los pasillos o en zonas que no están, bajo ningún concepto, habilitadas para el ingreso hospitalario.
La gravedad de la saturación ha llegado a tal extremo que se han llegado a ubicar pacientes en los huecos de los ascensores panorámicos del Hospital Insular, así como en las antiguas aulas de docencia del Hospital Doctor Negrín.
«Esta situación no se puede tolerar más. Son espacios en condiciones que distan mucho de lo que debe considerarse una atención sanitaria digna. No hay intimidad, ni condiciones adecuadas y en muchos casos, sin ni siquiera acceso a baños», lamentó Trenzado, quien sentenció con firmeza: «Los pacientes merecen respeto y un trato digno, no un pasillo».
El fracaso de la gestión: falta de camas y nula planificación
Para el Sindicato de Enfermería, el escenario actual ya no admite más excusas institucionales. SATSE atribuye esta crisis a una combinación de factores que evidencian un profundo fracaso en la gestión sanitaria:
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Una histórica y alarmante falta de camas hospitalarias disponibles en planta para derivar a los pacientes desde Urgencias.
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Unas plantillas de profesionales insuficientes para asumir el volumen de ingresos.
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Una evidente carencia de planificación eficaz a largo plazo.
La organización señala directamente a las decisiones organizativas y políticas, acusando a la Administración de no haber sabido anticiparse a la demanda real de asistencia urgente, al evidente crecimiento demográfico de Gran Canaria y al progresivo envejecimiento de la población.
Profesionales sanitarios llevados al límite físico y mental
La denuncia no solo se centra en el trato al paciente, sino que pone el foco en las graves consecuencias que esta saturación tiene para los trabajadores. Las enfermeras y el resto del personal de Urgencias se ven obligados a desarrollar su labor bajo una presión asistencial que califican de insostenible.
Desde SATSE advierten que esta sobrecarga continuada no solo deteriora irremediablemente la calidad de los cuidados que se prestan a la ciudadanía, sino que incrementa de forma peligrosa el riesgo de cometer errores involuntarios y compromete seriamente la salud física y mental de los propios profesionales sanitarios, agotados tras años de promesas incumplidas.
Ante esta alarmante radiografía, el Sindicato de Enfermería reclama responsabilidad política inmediata a la Consejería de Sanidad. Exigen al Servicio Canario de la Salud (SCS) que aplique soluciones reales, estructurales y definitivas para garantizar una atención digna, abandonando de una vez por todas la política de los «parches temporales».
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